La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado recientemente una nueva medida fiscal que busca ampliar las bonificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), consolidando su política de reducción de impuestos como sello distintivo de su gestión. Esta propuesta, presentada en febrero de 2025, eleva al 50% la bonificación para herencias y donaciones entre hermanos, tíos y sobrinos (pertenecientes al Grupo III de parentesco), y establece una exención del 100% para donaciones ocasionales entre particulares por importes inferiores a 1.000 euros. Con esta iniciativa, Madrid reafirma su posición como una de las regiones con menor presión fiscal en España, generando tanto aplausos como críticas entre distintos sectores.
¿En qué consiste la propuesta?
El Impuesto de Sucesiones y Donaciones grava las transmisiones de bienes y derechos por herencia, legado o donación. En la Comunidad de Madrid, las herencias entre padres e hijos y entre cónyuges ya cuentan con una bonificación del 99%, lo que prácticamente elimina este tributo para estos casos. Sin embargo, hasta ahora, las transmisiones entre hermanos, tíos y sobrinos estaban sujetas a una bonificación menor, del 25%. Con la nueva medida, esta rebaja se duplica al 50%, lo que supone un alivio significativo para las familias madrileñas que enfrentan estas situaciones.
Además, la exención total para donaciones inferiores a 1.000 euros busca facilitar pequeños actos de generosidad entre particulares, eliminando la carga fiscal en operaciones de bajo importe. Según Ayuso, esta reforma tiene como objetivo "aliviar la presión fiscal sobre las familias, proteger el ahorro y evitar que las herencias se conviertan en una carga económica insostenible". La presidenta también ha destacado que el ISD es un impuesto "injusto y anacrónico", subrayando que numerosos países de la Unión Europea lo han suprimido.
Impacto económico y social
El gobierno regional estima que esta medida beneficiará a cerca de 14.000 madrileños al año, con un ahorro conjunto de aproximadamente 130 millones de euros anuales. Para una región como Madrid, con una economía dinámica y una alta concentración de patrimonio, esta rebaja podría tener un impacto significativo en la planificación financiera de muchas familias. Por ejemplo, un hermano que herede 200.000 euros de otro pagaría ahora unos 35.000 euros menos en impuestos, según cálculos aproximados basados en las tarifas actuales y la nueva bonificación.
Desde el Ejecutivo madrileño, se argumenta que esta política no solo beneficia a los ciudadanos, sino que también dinamiza la economía al dejar más recursos en manos de las familias, fomentando el consumo y la inversión. Ayuso ha defendido esta postura frente a las acusaciones de "dumping fiscal" por parte del gobierno central, insistiendo en que Madrid ejerce su autonomía fiscal, reconocida en la Constitución, para ser más competitiva.
Polémica y críticas
La propuesta no ha estado exenta de controversia. Opositores, principalmente desde partidos de izquierda como el PSOE y Más Madrid, han cuestionado que esta bonificación favorezca desproporcionadamente a las rentas altas. Argumentan que, al no establecer un criterio progresivo (donde las herencias más pequeñas reciban mayores beneficios y las más grandes paguen más), la medida beneficia sobre todo a quienes heredan patrimonios significativos, dejando al margen a la mayoría de la población con bienes más modestos.
Además, algunos críticos señalan que esta rebaja podría reducir la recaudación fiscal de la Comunidad, afectando potencialmente la financiación de servicios públicos esenciales como la sanidad o la educación. Sin embargo, el gobierno regional contraataca afirmando que las rebajas fiscales históricas en Madrid han coincidido con un aumento de la actividad económica y, por ende, de los ingresos totales vía otros impuestos, como el IRPF o el IVA.
Contexto político e ideológico
Esta medida se enmarca en la estrategia de Ayuso de posicionar a Madrid como un bastión del liberalismo económico y el conservadurismo fiscal frente a las políticas del gobierno central liderado por Pedro Sánchez. La presidenta ha reiterado su compromiso de convertir Madrid en una región atractiva para inversores y familias, utilizando la bajada de impuestos como herramienta clave. No es la primera vez que Ayuso impulsa reformas fiscales: desde su llegada al poder en 2019, ha implementado reducciones en el IRPF y otras bonificaciones en el ISD, además de incentivos para inversores extranjeros, como la conocida "Ley Mbappé".
Conclusión
La ampliación de la bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones propuesta por Isabel Díaz Ayuso refuerza la identidad fiscal de Madrid como una región de baja tributación. Para sus defensores, es una medida que protege a las familias y estimula la economía; para sus detractores, un regalo a los más ricos que podría comprometer el bienestar general. Lo cierto es que esta reforma, que se espera sea aprobada en las próximas semanas por la Asamblea de Madrid, continuará alimentando el debate sobre la justicia fiscal y el modelo económico que España necesita. Mientras tanto, los madrileños observan cómo estas decisiones moldean su presente y su futuro.
0 Comentarios